WILLIAM S. BURROUGHS


"Yo, William Seward, capitán de este metro lleno de fumadores de hash, voy a domar al monstruo del Lago Ness con una inyección de retonone y voy a hacer un rodeo a la ballena blanca."
William S. Burroughs, El almuerzo desnudo

BECAUSE YES



SELVA DE VIDRIO



Selva de vidrio comenzó como un chiste privado entre Álex de la Iglesia y Ramón Langa. El primero no precisa presentación y el segundo es de sobras conocido por cinéfilos medianamente espabilados, aunque aclararemos a los despistados que el señor Langa es un competente actor conocido sobre todo por doblar al castellano a Bruce Willis. La contribución de Langa al perfil de tipo duro que Willis representó en los 80 y los 90 es tal que a toda una generación le es imposible disociar el rostro de uno y la voz del otro, no pudiendo tomarnos en serio a John McClane o Joe Halenbeck si no es Langa quien ríe por ellos o espeta al villano de turno célebres frases como "yipi kai yi hijo de puta" o "¿tienes fuego? y si me tocas te mato".

Ambos fueron invitados el pasado año a un festival de cortometrajes en Elche, ofrecimiento que aceptaron encantados derrochando simpatía. Con la más espontánea naturalidad se fueron de copas con un grupo de fans, uno de los cuales les propuso la fantasía de todo admirador de tan carismáticas figuras del cine patrio: un remake ibérico de La jungla de cristal interpretado por Langa y dirigido por de la Iglesia.

Lo que podría no haber trascendido la anécdota etílico-freak se convirtió en un verdadero proyecto cinematográfico. En palabras de Langa "cuando Álex me telefoneó para contarme que estaba trabajando en un borrador de Selva de vidrio me partí de risa pensando que me tomaba el pelo, pero no, lo decía totalmente en serio".

A cualquier seguidor de la filmografía del cineasta vasco le bastará un rápido repaso mental de sus obras para recordar numerosos plagios-homenajes, desde el salto Matrix de La comunidad a la paráfrasis de Hitchcock en Crimen Ferpecto, pasando por el tributo a Leone 800 Balas con cameo de Clint Eastwood incluido -o, propiamente hablando, de la voz de Constantino Romero, que en nuestro país, de modo análogo al caso Willis/Langa, tanto monta-.

"Mucha gente me dice", ha declarado de la Iglesia, "que de mis películas su favorita es El día de la Bestia, y joder, al igual que a Acción Mutante le tengo un enorme cariño pero fue mi segundo trabajo y uno espera ir mejorando poco a poco y que le sea reconocida una cierta evolución... No es que renegase de Los crímenes de Oxford para reconciliarme con cierto público que me asocia a un determinado esquema del que si me salgo soy acusado de "perder mis raíces" o incluso de "venderme", pero sí me pareció una oportunidad para hacer algo muy divertido, con tiros, explosiones y frases lapidarias, una peli de acción muy de los ochenta".

Cuando preguntaron a Langa si le preocupaba que -para la mayoría, que ignora su labor en teatro, cine y televisión famoso únicamente por prestar su voz a la estrella hollywoodiense- pudiera criticársele de "oportunismo de un actor sin talento propio", contestó: "Para nada, porque el Bruce Willis de las películas no es el Bruce Willis de verdad, claro está, es un actor que interpreta un personaje, un personaje al que yo hago mi aportación personal al doblarlo al castellano. Además no es sólo un guiño a los fans sino un chiste muy Álex de cómo el doblaje afecta a los mitos del cine" -tal y como dijimos más arriba ya lo hizo con Clint Eastwood / Constantino Romero-.

La premisa argumental, fiel a la primera parte de La Jungla, era la siguiente: Juan Diego Miguel es un policía albaceteño cuyo matrimonio atraviesa una crisis. Viaja a Madrid para ver a su esposa, que trabaja en la Torre de Cristal. En una fiesta celebrada en dicho edificio irrumpen unos terroristas chinos que exigen la liberación de sus hermanos detenidos en las aduanas por intentar sacar dinero del país sin declarar impuestos. El resto, como adivinarán los fans del clásico de John McTiernan, "es historia".

Desgraciadamente, cuando el proyecto aún se hallaba en pre-producción fue abortado por problemas legales con 20th Century Fox, propietaria de los derechos de la franquicia. "Ni se me pasó por la cabeza que una película como esta", diría al respecto de la Iglesia, "que además sería distribuida sólo en España pudiera suponernos un litigio con una productora como la Fox, pero según sus abogados utilizábamos de forma literal demasiados aspectos del original y el tono no era lo suficientemente "cómico" para justificarla como parodia, además la última entrega de la saga estaba todavía reciente por lo que nos exigían pagar el copyright".

Interrumpido en tan temprana fase, el único punto que se concretó además de las localizaciones (la mencionada Torre de Cristal y el plató de TVE) fue el casting:

Juan Diego Miguel / Ramón Langa

Loli (esposa de Juan Diego Miguel) / Maribel Verdú

Li Po (líder terrorista) / Antonio Resines

Taxista / José Mota

Reportero de TVE / Guillermo Toledo

Sargento Carballo / Santiago Segura

Inspector jefe López de Goicoetxea / Álex Angulo

Comisario principal Corso / Gran Wyoming

Comisario Corso / Enrique San Francisco

Las últimas noticias aparecen por goteo en el blog del cineasta, empeñado en llegar a un acuerdo con la Fox, que no descartamos pudiera producirse teniendo en cuenta que de la Iglesia fue en su día uno de los nombres barajados por dicha productora para dirigir Alien Resurección. ¡Suerte, Álex!


* Artículo redactado por Javi y Tentacle con la inestimable colaboración de Omega Fer

24 HOUR PARTY PAINTERS presents: Domenikos Theotokopoulos de resaca

sin título



Un amigo se aburre y se envuelve con cinta la cabeza. Le hago unas fotos David Lynch. Revisando material viejo las encuentro y monto un cómic Thomas Ott. Kafka, dónde estás.

OMEGA FER




la primera porducción MOM!C. esto es historia y no la mierda esa de los espartanos.

ya la subiré al youtube, que la calidad blogger es pesimista.

Fernando, yo quiero hacer el corto, o por lo menos un trailer más largo!

Pues eso.

ILUSTRACIONES

Mano a mano con mi amigo Luis Miguel Alonso.
Pilot, lápices de colores, rotuladores, collage y cartulinas.













Cine X SUPER BIZARRO de el MOMIC


Creo que ha sido el derrame cerebral mas grande que he tenido, y se ha juntado con que la tontuna era tan grande que no tenia ganas de currarmelo. Sin mas comentarios...

Reedición


Toma chiste precalentado y reeditado.

EL MAYOR PERDEDOR DE TODOS LOS TIEMPOS

El despertador había sonado a las 6 y media de la mañana como cada mañana de lunes a sábado desde hacía un mes pero en lugar de levantarse decidió quedarse en la cama. Muchas veces había ido al tajo con resaca o sin haber pegado ojo en toda la noche pero aquella mañana, aunque se encontraba perfectamente bien, decidió quedarse en la cama porque sí. Se levantó a mediodía, comió el bocadillo que tenía preparado para el almuerzo, volvió al catre y pasó la tarde fumando y mirando las nubes pasar a través de la ventana.
Tenía cincuenta y tantos y hacía ya mucho que había asumido su total incapacidad para conservar nada. Llegaba a un lugar, alquilaba una habitación, conseguía un empleo, y más tarde o más temprano perdía su puesto, se quedaba sin blanca. Siempre sucedía así, inevitablemente. En alguna ocasión, siendo joven, había tratado de enmendarse y ser un buen hombre, serio, formal, trabajador, responsable, pero por más que lo intentase el destino estaba en su contra, por una u otra razón acababa siempre de patitas en la calle así que aceptaba su suerte, hacía lo que le mandaban sin esforzarse demasiado y cuando le daban la patada disfrutaba gastando cuanto tenía. Al llegar las vacas flacas hacía las maletas, subía al primer autobús, bajaba en la última parada y allí volvía a empezar. A veces su mala fama le precedía, no lo aceptaban ni en el peor de los oficios. En esos casos se encogía de hombros, hacía las maletas, subía el primer autobús...
No había gran cosa que hacer en aquel lugar así que iba al bar cada noche. Del mismo modo que había hecho antes miles de veces en miles de bares se presentó como El Mayor Perdedor de Todos los Tiempos y obsequió al público con las historias de las muchas cosas que había perdido: amantes, amigos, paquetes de tabaco, mecheros, carteras, llaves, números de teléfono, direcciones de correo, trabajos, posibilidades de ascender, autobuses, trenes, esperanzas, ilusiones, perros, gatos, vergüenza, orgullo... Cada noche se congregaban en torno suyo para escuchar sus batallitas, reían, pagaban sus bebidas, le ofrecían tabaco.
-Eh, Perdedor -decía alguien-, ¿cómo puedes ser El Mayor Perdedor de Todos los Tiempos si eres el alma de la fiesta y todos te invitan a beber y fumar?
-Un poco de atención y drogas legales a cambio de la triste historia de mi vida, ¿en qué me convierte eso, en el rey de Francia?
El cielo estaba despejado, las estrellas brillaban con fuerza, soplaba una fresca y agradable brisa. Sonrió. Aquella sería su última noche en el pueblo. Mañana nuevos bares, nuevas gentes. Tenía suficiente para marcharse y gozar de un par de semanas sin dar un palo al agua. Luego, ya se vería...
Fue al bar. Le sorprendió hallarlo vacío a excepción de dos tíos raros a los que nunca antes había visto: uno era un viejo de frondosa barba plateada vestido con una túnica blanca; el otro un joven con traje negro de finas listas blancas, pelo engominado y peinado hacia atrás. Permaneció en la puerta, mirándolos. Ninguno dijo nada. Se acercó a la máquina de tabaco, sacó un paquete de Ducados y tomó asiento en la barra. Los tíos raros se sentaron cada uno a un lado.
-Hola, Perdedor -dijo el barbudo.
-Qué tal, Perdedor -dijo el gángster.
-Vaya -dijo mientras encendía un pitillo-, parece que soy el Hombre del Mes. ¿Y vosotros sois…?
-Dios -dijo el barbudo.
-Pensaba que eras Charles Darwin. Encantado, Dios.
El mafioso rió.
-Y tú quién eres, ¿Al Capone?
-Se me conoce por muchos nombres.
-Un tío importante. Con uno me basta.
-No sabría escoger.
-Puedo llamarte Amapola; es el nombre de una perra que tuve.
-Muy divertido. Llámame Lucifer.
-Lucifer... -dijo con sarcasmo.
-También puedes llamarme Mefisto. Satanás. El Príncipe de las Tinieblas.
-Vale, vale, lo capto: así que tú eres el Diablo.
-Ajá.
-Aquí estoy, sentado en la barra de un bar de un pueblecito con Dios y el Diablo.
-Ajá.
Sonrió, negó con la cabeza.
-A mí me parecéis un par de colgados. Si realmente sois quien decís ser demostradlo.
-¿Que lo demostremos? -dijo Dios.
-Eres Dios, ¿no? Haz un milagro.
-No tengo por qué hacer trucos para divertir a un vagabundo.
-Lo que yo decía, un par de colgados.
-Está bien, listillo, ¿qué quieres?
-Quiero... una copa de Havana Club 7 años.
Dios chasqueó los dedos y sobre la barra apareció una gran copa de ron con hielo. El Mayor Perdedor se quedó petrificado.
-Qué coño...
Acercó su mano a la copa, la tocó, era real... Tomó la copa, bebió.
-Joder. Vale. Realmente eres Dios. Dios o un mago cojonudo. Y tú qué -le dijo al Diablo.
-Pide cualquier cosa.
-Un puro. Un buen habano.
El Diablo silbó y apareció en su mano un puro. Lo cogió, arrancó la punta con los dientes, la escupió, lo colgó de su boca y dijo:
-Cerillas.
El Diablo silbó de nuevo. Apareció una caja de cerillas. El Mayor Perdedor la cogió, sacó una cerilla, la prendió y encendió con ella el puro. Dio una buena calada. Hizo un gran anillo de humo azul. Asintió.
-Sí señor...
Dio un trago a la copa y trató de asimilar lo que estaba pasando. Era de locos. No podía ser. Pero así era: Dios estaba a su izquierda, el Diablo a su derecha, y él estaba bebiendo y fumando cosas que habían surgido de la nada.
-Está claro que no mentís. Sois quienes decís ser. Y ahora, ¿qué queréis de mí?
-Hacerte una oferta -dijo Dios.
-Un trato -dijo el Diablo, encendiendo un cigarrillo.
El Mayor Perdedor rió.
-¿Y puede saberse por qué dos peces gordos como vosotros tienen interés en mí...? Bueno -dijo encogiéndose de hombros-, me habéis invitado, así que os seguiré el juego.
Se giró hacia Dios.
-Desembucha. En qué consiste esa oferta.
-Salvación.
-Muy bonito. ¿A cambio de qué?
-Toda tu vida ha sido un desastre tras otro. Eres una calamidad. Das verdadera pena. No tienes dignidad, pudor ni modales. Eres un calavera, un vago, un bala perdida, y lo que es peor, no te importa lo más mínimo.
-Sí, ése soy yo.
-¿Nunca te ha preocupado qué será de ti cuando mueras?
-No.
-Arderás en el infierno. ¿Sabes cuál es el castigo para los vagos? Trabajarás sin descanso, no podrás parar para ir al baño, ni para rascarte, ni para respirar, veinticuatro horas al día, todos los días, incluidos domingos y festivos, por siempre jamás.
-Suena realmente mal.
-Pero aún hay esperanza para ti.
-¿Ah, sí?
-Si te redimes del pecado de la Pereza.
-Vaya, es mi pecado favorito. Está bien, qué tengo que hacer para escaquearme.
-Arrepiéntete. Acuéstate temprano, madruga, aféitate, córtate el pelo. No te hurgues la nariz. No te rasques el culo. No eructes. No te tires pedos. Busca un buen trabajo, compra una casa, cásate con una mujer decente, ten hijos. Lee la Biblia, ve a la iglesia, reza. No frecuentes los bares ni los casinos. Deja la bebida. Deja el tabaco. No le mires las piernas a las mujeres. Sé un pilar de la comunidad.
El Mayor Perdedor prendió otra cerilla, dio una calada a su puro.
-Básicamente me pides que me convierta en un capullo blandengue y calzonazos temeroso de Dios que hace lo que le ordenan sin rechistar. El infierno de los vagos tiene mala pinta, pero no quiero ni pensar en lo que debe ser morir de aburrimiento en tu supuesto "paraíso"…
Se dio la vuelta y preguntó al Diablo:
-Bueno, y tú qué. Qué tengo que hacer.
-Nada. Sigue como hasta ahora. Trasnocha, déjate crecer las greñas y la barba, ráscate el culo. Mira las tetas de las adolescentes. Bebe, fuma, di tacos y maldiciones. Él quiere cambiarte. Yo no. Me gustas, Perdedor, me gusta tu estilo... o, mejor dicho, tu falta de estilo. Únicamente quiero que seas tú mismo. Un vago irresponsable. Un mal ejemplo. Estrecha mi mano y a cambio te prometo una eternidad de lujuria, gula y pereza. Vivirás en mi reino con todas las comodidades, sin mover un dedo, colmado de placeres, los mejores licores, los mejores puros, las mejores mujeres.
El Mayor Perdedor meditó.
-Suena bien. Demasiado bien. ¿Quién me asegura que cumplirás con tu palabra? Lo más probable es que me la juegues con la letra pequeña. No, no... No me fío de ti.
Dio una calada al puro.
-Sabéis qué, peces gordos: vendedle cuentos chinos a quien se los crea. Yo paso.
Miró los hielos de la copa. Un escalofrío le recorrió la nuca.
-Tienes que elegir -dijo Dios.
-Estás con él o conmigo -dijo el Diablo.
-No estoy con ninguno. Elijo no elegir.
-Has de escoger -dijo el Diablo-. Bien o Mal. Blanco o Negro.
-¿Y si no, qué?
El Diablo lo miró con gravedad.
Tragó saliva. Mierda, dijo para sí, mierda, mierda, mierda, mierda...
-Sé lo que estás pensando -dijo Dios-. Estás buscando el modo de salir de este lío. No te estrujes los sesos. No puedes.
-No juegues con nosotros -dijo el Diablo colgando un cigarrillo de sus labios-. Ni siquiera lo pienses. Pestañea y…
De su índice nació una llama. Encendió el cigarrillo, dio una calada.
-No lo quemarás -dijo Dios-, porque yo lo fulminaré antes con un rayo.
-Sueñas, abuelo. Soy mil veces más rápido. Sería un montón de hollín antes de que pudieras mover un dedo.
-Qué te apuestas.
-Una caja de Franziskaner.
-Hecho.
El Mayor Perdedor de Todos los Tiempos arrojó el ron a la cara de Dios, dio un fuerte empujón al Diablo, se levantó, corrió hacia la puerta como nunca en su vida había corrido
corrió
corrió
Al pisar la acera una gran llamarada cayó sobre él. Siguió caminando envuelto en fuego, un esqueleto que aullaba y se arrastraba echando chispas. Finalmente se derrumbó. El viento esparció las cenizas.
El Diablo apagó la llama de su índice con un soplido. Le dedicó a Dios una gran sonrisa. Éste hizo una mueca y dijo:
-Bah...
Chasqueó los dedos. Se esfumó y sobre la barra apareció una caja de Franziskaner y un gran vaso.
El Diablo se sacudió la chaqueta, ajustó el nudo de su corbata, tomó asiento. Abrió una botella, sirvió el contenido en el vaso. Bebió. Escupió. Dio un puñetazo a la barra y dijo:
-¡Mierda! ¡Cabrón! ¡Es Heineken!